Logoaudiometría (audiometría verbal)
Sinopsis
La forma más antigua de valorar la audición de un individuo era utilizando el lenguaje como estímulo; sin duda es lo que más se acerca a la realidad sonora del individuo. Debido a que en condiciones fisiológicas normales habitualmente no se escuchan tonos puros, sino sonidos complejos y los más importantes, socialmente hablando, son las palabras, diversos autores emplearon los sonidos complejos para determinar los problemas auditivos. Entre ellos está Bezold, quien dio a conocer el procedimiento utilizando generalmente números emitidos en voz cuchicheada a diferentes distancias y según los resultados establecía el grado de sordera o de deficiencia auditiva. Posteriormente, Fletcher hizo uso de la medición de los fonemas para determinar el valor de la audición a través de la palabra y sobre estos ensayos con pruebas de articulación, Stevens, Davis y Silverman (después de la II Guerra Mundial), establecieron la logoaudiometría actual, controlando inicialmente características como intensidad y distancia pero dado que eran muy variables, finalmente crearon listas de palabras balanceadas fonéticamente (De Sebastián, 1999).





















