Julio Verne y la entelequia de la pandemia del siglo XXI
Sinopsis
Mucha diferencia no existe entre la realidad y la fantasía. Y mucha no existía en el mundo de Julio, cuyo reloj en el que se vislumbraba un barco de fondo, miraba él sin marcar la hora. No sé si era su niñez o quizás que Julio era diferente, como ningún otro diferente que habitaba la ciudad; pero de vez en cuando, me agradaba saber que existían niños llenos de verdad y relatos tan maravillosos, que era imposible no volar en sus globos de ficción, o viajes a un París extraordinario. Lleno de encanto, Julio solía leer un libro de fantasía por año, que su tío cambiaba cada navidad. La ciencia era su pasión, y de vez en cuando miraba las estrellas al pie de una vieja colina que anulaba la ciudad. Eran tiempos seguros, tiempos de cielo despejado y libertad.
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